Era una mañana templada, media fría y con aspecto otoñal; raro en esta época del año dado que estábamos en pleno
verano. De hecho, después de seguir meditándolo, era muy extraño; recuerdo bien que el día anterior haciendo zapping, anunciaron más de 30⁰ para hoy, pero todavía era temprano.
El tiempo podía llegar a cambiar..
Sacudí mi cabello todavía húmedo por la toalla y me incorporé de inmediato. La taza de porcelana verde que contenía mi café, cayó rápidamente al piso, pero su sonido fue insuficiente; no lo sentí, no lo tomé enserio.
–Tranquilízate Camille. –dijo Eugene, mientras
me tomaba de ambos brazos con fuerza.
– ¿Cómo podría tranquilizarme? Dime de una vez qué diablos pasa. –no podía esperar su respuesta.
– ¿Cómo podría tranquilizarme? Dime de una vez qué diablos pasa. –no podía esperar su respuesta.
–Escúchame con atención. Debes hacer lo que yo te diga, ¿OK? –su mirada era triste.
Sequé con brusquedad las gotitas saladas en mi rostro y la miré fijamente al surco de los ojos cafés. –Está bien. –asentí con dolor.
Sequé con brusquedad las gotitas saladas en mi rostro y la miré fijamente al surco de los ojos cafés. –Está bien. –asentí con dolor.
–Richard ha… Ha… Ha tenido un pequeño accidente y está internado en el hospital St. Anthony, en la Avenida 16th, W. 4231. –Mis ojos se abrieron frenéticamente– Yo no puedo acompañarte ahora, pero iré lo más pronto posible. Llegaré, lo prometo.
● ● ●
Cuando pisé la puerta del Hospital, no sabía hacia donde avanzar, mi derecha, mi izquierda. Por suerte una enfermera me tomó del brazo; a la altura del hombro y susurró en mi oído:
–Tranquila, nada malo va a pasar. Vienes por un pariente, ¿verdad?- Recitaba en forma de canto. –Sígueme, checkearemos sus datos en nuestro sistema para poder decirte cuál es su estado. ¿Está bien?- Volvió a repetir ese canto, que hasta cierto punto, llegaba a tranquilizarme. Pero, ¿cuál habría sido mi cara al entrar para que ella se acercara tan rápido a intentar calmarme? Sinceramente, no importaba, sólo necesitaba ir a la recepción de inmediato.

Todas las fotos publicadas en ésta entrada pertecen a Agustina Lusky, autora de las mismas. Fue ella quién otorgó el su permiso de publicación y distribución, con la condición de respetar su fuente. DECILE NO AL PLAGIO, utilízalas siempre indicando su autor. ®
No hay comentarios:
Publicar un comentario